Luces y sombras: #TheKilling 4

Si algo me gusta de esta serie desde su inicio es la relación existente entre sus dos protagonistas: Sarah Linden y Stephen Holder. Detectives, compañeros en una ciudad del noroeste de EEUU en la que no para de llover. Me parece  un acierto la localización geográfica de la serie, donde el tiempo atmosférico juega su papel, convirtiéndose en personaje de la misma (al igual que ocurría por ejemplo con la nieve en la magnífica “Fargo. La serie“) que para mí siempre ha significado limpieza, que arrasstra lo “malo” y deja lo “bueno” pero que en esta serie sucede más bien al contrario. Nos encontramos ante una lluvia sucia, que embarra y te cala y consigue atraparte en una especie de telaraña fina pero resistente. Continuar leyendo